
Te hago una pregunta:
si mañana me muero
con un cuerpo maltrecho
y una sonrisa clara
¿cuidarías a mi alma
que estaría tan sola y huérfana
acunándola en tu pecho?
Te hago una pregunta:
¿ guardarías el aroma
del perfume de las flores
que alguna vez mi boca
bebió de tus labios seductores?
Te hago una pregunta:
¿atraparías el destello
de la luna perlada de enero
que parecía brillar más
cuando nos uníamos en un beso?
Te hago una pregunta:
¿ entonarías la canción
que alguna vez al alba
despertando a tus sueños
canté al pie de tu ventana?
Te hago una pregunta:
que si me dices que sí
a todo lo que te pido
aún tengo la esperanza
de ganarle a tu olvido
Te hago una pregunta:
que si me dices que no
que ya nada te interesa
viviré con tu recuerdo
hasta el día en que muera.

Quizás esperes con la ilusión intacta
de ver a tu amado aparecer en la bruma
quizás te sueñes un mañana tierno
quizás no distingas la risa del llanto
y si te sorprende la noche oscura y aplastante
sin una estrella a quién poder preguntarle
por que disuelta la bruma de antes
no aparece tu amado que tanto esperaste
y será la brisa que sopla herrante
cargada de aromas de guerras y espanto
que de la noticia a tu corazón anhelante
que tu amado ha muerto, tu espera es en vano
Préstame tu calma
para acallar mi tormenta.
Préstame tu luz
para iluminar mis ojos.
Préstame tu verdad
para matar mis mentiras.
Préstame tu silencio
para que descanse mi alma.
Préstame un soplo de vida
para cortar mi agonía.
Préstame tus susurros
para amansar mi locura.
Préstame tu risa
para apaciguar mi llanto.
Préstame tus sueños
para ahogar mis pesadillas.
Préstame tu aliento
para perfumar mi boca.
Préstame tus alegrias
para olvidar mis tristezas.
Préstame tus promesas
para dar fin a mi espera.
Préstame tu regazo
para aliviar mi fatiga.
Préstame tus manos
para sostener mi caída.
Préstame todo tu ser
rescátame de este infierno de vida.
No te dare de beber
si tienes la boca seca.
No enjugare tus lagrimas
que al caer parecen perlas.
No pronunciare tu nombre
asi el alma me duela.
No acariciare tu pelo
con perfume a madreselva.
No dejaran en mis labios
tus labios ninguna huella.
No rondare tu casa
para verte siquiera.
No escribire las cartas
que esperas que escribiera.
No sentiras el calor
que de mi tu cuerpo anhela.
No escucharas el adios
que tu oido atento espera.
Solo se que aqui te aguardo
para cuando te decidas
a acompañarme a vivir
en esta la vida eterna.-

Sé que es posible que este año les resultase largo... para muchos ha sido un año difícil.
El 2009 ha tenido sus cosas buenas y sus cosas malas. Hemos reído, y hemos llorado. Hemos ganado y hemos perdido...
Pero espero que en lo personal, este año que ahora está acabando haya sido benevolente con todos ustedes, y les trajese más experiencias agradables que ninguna otra.
Es mi deseo y esperanza que este año tenga un final agradable para amigos e integrantes de esta comunidad... y que el 2010 llegue con un montón de agradables sorpresas.

Estas que son mis manos
que se fundieron entre las tuyas
en el apretón de amigos
estas que son mis manos
desgastadas por el tiempo
que te dieron el abrigo
estas que son mis manos
que recorrieron tu cuerpo
explorando tus contornos
a lo largo y a lo ancho
estas que son mis manos
que se empaparon con tus lágrimas
en el sin fin de tus llantos
estas que son mis manos
arrugadas y sudorosas
que sostuvieron tu cuerpo
cuando tu alma huía
estas que son mis manos
pálidas, inertes y oscuras
que como tú hoy están sin vida.-

La muerte con túnica nueva
revolotea en el aire
con una sonrisa hueca
con ojos muertos, muy grandes
revolotea y da vueltas
sin poder encontrar a nadie
será que todos están escondidos
y no los ve con sus ojos muertos y grandes?
de aquí para allá y de allá para más aquí
se agita en un ir y venir en pos de cualquier alma
que precisa para cumplir y llenar su cuota diaria
vuela muerte vuela, por los campos arrasados
vuela por las montañas y por esqueléticos huertos
más tu vuelo será en vano a nadie encontrarás
hace tiempo que todos ya estamos muertos.-

La desierta estación de trenes, era el mudo testigo de los besos apasionados y caricias que una pareja, sentada en uno de sus bancos se prodigaban con ternura. El, vestido con uniforme de soldado, a la espera del tren que lo llevaría a un destino pintado con los colores de la guerra. Ella, vestida sencillamente, trataba de mantener el calor de él entre sus brazos el mayor tiempo posible, antes de que ese tren lo arrebatara de su lado, con la incertidumbre latente, si lo volvería a ver en poco tiempo o el fragor de la batalla se adueñaría de su vida. El silbato del tren se dejó escuchar de muy cerca, las promesas de él de volver apenas tuviera oportunidad y las de ellas de esperarlo siempre, se confundieron con el chirriar de los frenos de la máquina que arrivaba a la estación. Un último beso, un último abrazo marcaban la despedida final. Antes que subiera a los peldaños del vagón, ella estiró su mano y le dió una carta diciéndole: no la abras hasta que llegues a tu destino. Y el tren partió. Y ella quedó en el andém, con la mano estirada en un adiós prolongado. El, mirando a través de la ventanilla, como se alejaba de su pueblo, de su amor, con la carta entre sus manos. Y así quedó largo rato hasta que las últimas luces del poblado desaparecieron en el horizonte. Y sus ojos tropezaron con la carta, que sus dedos aún sostenían. Y no espero a llegar a ningún lado, pensó que las palabras escritas por su amor en aquel papel lo harían sentir a través de la distancia muy cerca de ella. Y rasgó el sobre, desdobló la hoja y leyó:
" Amor mío, en este tiempo me has hecho sentir muy felíz, te amo como a nadie, y como creo que tú también me amas, no creo que la confesión que aquí te hago vaya a empañar nuestra relación.
Hace ya algunos meses, antes de conocerte, yo tenía pene.-"